jueves, 30 de abril de 2009

Más papistas que el papa

No está siendo muy afortunada la gestión de las comunicaciones por parte del papa Benedicto XVI. Su portavoz, el jesuita F. Lombardi es considerado una persona competente en la materia y, sin embargo, las cosas no terminan de ir fluidas, apareciendo fogonazos sorprendentes y noticias llamativas en los medios de comunicación. Al Vaticano le competerá revisar qué aspectos de su política comunicativa y corporativa puede y debe mejorar. Pero no todo es culpa del mensajero, sino que si analizamos la dinámica comunicativa en este tipo de informaciones podremos comprobar que hay muchos ruidos y alguna que otra interferencia interesada.

La actualidad nos ofrece el ejemplo de alguna frase pronunciada por el pontífice en su reciente viaje a África (Ángola y Camerún, si no recuerdo mal). Parece ser que el resumen de esta visita pastoral, según las agencias de noticias, se queda en una frase que viene a decir que “el problema del SIDA no se resuelve con el reparto de preservativos” (otras noticias matizan que la frase dice “no se resuelve SÓLO con el reparto de preservativos”, lo cual parece la versión más segura, aunque lo mismo da). Vayamos por pasos, tratando primero las formas y luego el fondo de la cuestión.

Sobre las formas, en primer lugar, no hace falta decir que cualquier lector de este blog puede imaginarse los titulares “subjetivos” que se han asociado a dicha frase del papa (en Google se puede hacer un experimento rápido). Ya decía N. Chomsky que cuando leía el “New York Times” se esforzaba por llegar al último párrafo de la noticia para poder intuir mínimamente de qué iba el artículo, dado que solía constatar que el titular no tenía nada que ver con el resto de la noticia. En segundo lugar, los periodistas y los lectores de noticias tendremos que justificar cómo es posible que seis días de visita pastoral con la agenda repleta de actos trascendentes con sus respectivos discursos se pueda resumir en una frase sobre condones. Finalmente, y por no alargarme, no se puede olvidar que el papa tiene poderosos amigos y poderosos enemigos en los medios de comunicación. Todos sabemos que según quién te cuente una noticia, ésta puede ser maravillosa o terrible. En muchas ocasiones es prácticamente imposible conocer las noticias o sus documentos de primera mano, teniendo que conformarnos con que alguien diga que este dice que aquel dijo. Así pues, ¿cómo saber si lo que ha sembrado el papa en África es maravilloso o terrible? Cada uno que se dé su propia respuesta, yo sólo acierto a lamentarme de lo maltratada y olvidada que está la ética periodística.

Respecto al fondo de la noticia hay que destacar que mucha gente considera una barbaridad esta sentencia del papa. Personalmente, y admitiendo que, como todos los demás, estoy haciendo una interpretación descontextualizada, entiendo que la frase no sólo no es una barbaridad o una estupidez sino que es una verdad como una catedral (o como la basílica de San Pedro) y si incluye el matiz “SÓLO”, más aún. Por eso, a partir de esta afirmación se me ocurre que:

1) ¿El SIDA en EE.UU. y Europa se soluciona sólo con preservativos? ¿Hay una solución distinta para África que para los países ricos? Y si la hay, ¿en base a qué criterios se justifica esto?
2) ¿La única causa de transmisión del SIDA es la relación sexual? ¿O podemos citar otras como, por ejemplo, los deficientes niveles de sanidad y de medios?
3) ¿Nadie va a decir nada sobre la denuncia de la pobreza y la opresión económica que sufre el continente africano y que el papa ha subrayado en esta visita?
4) ¿Nadie va a decir nada sobre el ensalzamiento que el papa ha hecho de muchos valores africanos que no nos vendría nada mal a los europeos recuperar o aprender?
5) ¿El único eco que este viaje va a tener en los gobiernos y en los parlamentos europeos (el español entre ellos) es una moción para reprobar las palabras de Su Santidad? ¿También el látex protegerá a nuestras conciencias de no querer mirar a problemas como la deuda externa u otros?
6) Y, especialmente, ¿nadie va a decir nada sobre la palabra de esperanza que el papa ha llevado a millones de africanos, incluidos los miles de misioneros que encarnan esa esperanza luchando contra el hambre, la enfermedad y la pobreza, repartiendo ayuda incluidos los preservativos (aunque ¡no SÓLO!)?

Es fácil pensar como el papa o decir lo que tiene que hacer el papa sin ser el papa. Es fácil criticar sin mover un dedo. Es muy fácil teorizar sobre el SIDA sin sufrirlo o viviendo a cinco minutos de las farmacias del primer mundo. Es más fácil decir cómo no se soluciona el SIDA que aportando ideas, medios y soluciones para combatirlo. Es tremendamente fácil decir que la religión y la política son ámbitos diferentes que no deben inmiscuirse cuando es la religión la que agita la conciencia de la política, pero no tanto en el caso contrario. Es fácil ser diputado y dedicar sesiones parlamentarias a reprobar “frases del papa” en lugar de debatir los auténticos problemas de aquí y de África, empezando por los más urgentes.

Quizás yo sea muy benévolo con Benedicto XVI al pensar que no se ha equivocado, o al menos no es la medida en que algunos nos lo quieren hacer ver. Pero si se hubiera equivocado, como le ha ocurrido otras veces, quienes le critican con saña y ferocidad tienen que demostrar que su crítica tiene un fundamento más humano y humanizador que el discurso que pretenden mejorar o suplantar. De lo contrario, esta jauría de críticos iluminados sólo habrá demostrado una cosa que los cristianos sabemos por experiencia desde hace mucho tiempo: siempre hubo, hay y habrá gente que es más papista que el papa.

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