jueves, 9 de septiembre de 2010

Con todos ustedes, fray Bruno Cadoré

Anuntio vobis gaudium magnum: la Orden de Predicadores está de enhorabuena pues acaba de elegir como 86º sucesor de Santo Domingo –en terminología oficial, “Maestro de la Orden”- a quien todos esperaban, fray Bruno Cadoré.

Muchos son los elogios y los buenos comentarios que sobre este fraile francés se están pudiendo escuchar en los últimos días. Además, como sus referencias anteriores son inmejorables, acudimos en estos días a una manifestación de júbilo y esperanza en lo que esta elección pueda deparar a toda la Familia Dominicana.

¿Por qué fray Bruno es una buena elección? Ante todo conviene recordar que toda elección presupone la existencia de varias posibilidades. Presiento que Bruno era la mejor entre otras buenas, pero se suele decir que en este tipo de elecciones muchos entran candidatos pero sólo uno resulta elegido. En la Orden Dominicana resulta esencial ser elegido y no postularse a uno mismo evitando incluso dedicarse el propio voto (algo que no estoy seguro de que ocurra entre los políticos). Entonces, ¿cómo distinguir un buen candidato de otro malo? Desde que éramos niños y participábamos en las votaciones para delegado de la clase, sabemos que el candidato bueno es elegido mientras que el malo está deseando ser elegido e incluso no escatima medios para conseguirlo.

Después de esta distinción básica, el candidato recién elegido en Roma (sede suplente de este capítulo por la inestable situación de los cristianos en India, donde estaba prevista su celebración) es una persona con un currículum personal, académico y espiritual admirable. Es médico pediatra y como tal trabajó en Haití, en una experiencia que él cuenta como muy positiva. De vuelta a Francia fue Maestro de Estudiantes y Provincial los últimos ocho años. Ha sido presidente de la IEOP (Conferencia de Provinciales de Europa) y consultor para el comité de bioética de Francia. Durante este tiempo ha tenido un conocimiento directo no solo de la Provincia de Francia y de la Orden en Europa, sino también de los cinco Vicariatos de la Provincia, desde el norte de Europa al África ecuatorial y el mundo árabe (Irak, Egipto y Argelia). ¡Está claro que se trata de una trayectoria determinante! Cuando San Buenaventura, gran teólogo, escuchó la composición del himno eucarístico compuesto por Santo Tomás de Aquino, decidió romper el que él había compuesto a petición del papa, admitiendo así la grandeza de su contrincante.

A continuación podríamos unir los dos criterios anteriores para asegurarnos de que el candidato no es víctima del “efecto Zebedeo” (el de Juan y Santiago que no sabían lo que pedían al solicitar beber el cáliz de Jesucristo). Fray Bruno es bastante consciente de la responsabilidad que ha asumido, aunque con humildad ha declarado que en estos días “va a descubrir en qué consiste la función de Maestro de la Orden”. Un servicio como el que se le ha solicitado requiere tener claro lo que supone y una experiencia previa que permita afrontarlo con garantías de éxito. El que quiera ser grande ha de hacerse pequeño ante los demás. ¡Cuántos no han podido beber el cáliz de Jesús de Nazaret por aceptar responsabilidades que superaban su capacidad!

Dicen que fray Bruno también destaca por su disponibilidad para salir al encuentro de los demás. Se cuenta que cuando era provincial de Francia y no lograba concertar una entrevista con los frailes a los que tenía que visitar y animar, les llamaba por teléfono móvil y, tras preguntarles por su ubicación en ese momento, les citaba unas horas más tarde en la cafetería de la estación de tren de la ciudad en la que se encontraban. Santo Domingo se destacaba por su compasión y misericordia con los pecadores, especialmente durante sus rezos nocturnos, pero a la mañana siguiente estaba listo para salir al encuentro de los demás y predicar y hacer efectivo lo que había orado.

Pero sobre todo, fray Bruno es un hombre apasionado y misericordioso. No es extraño que sus dos grandes facetas sean la medicina y la teología. En sus gestos y en sus palabras logra expresar la fuerza sanadora de ambos conocimientos. Cercano, cariñoso, atento y tremendamente sencillo y discreto, fray Bruno cuida los detalles de humanidad. Y de esto, yo sí puedo dar fe. Esta es quizás la principal razón de la ilusión que esta elección ha despertado en mí. Eso y que sé que para Bruno Cadoré no es importante ser SUCESOR de Santo Domingo sino lo que le SUCEDERÁ a la Orden de Santo Domingo en estos próximos nueve años.

2 comentarios:

  1. no sirve pongan algo que interese mas

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  2. buuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

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