lunes, 18 de julio de 2011

15-M: ¿cerrado por vacaciones?

No es posible hablar del movimiento 15-M sin generalizar, pues en torno a él se agrupan muchísimas personas de bien con nobles ideales pero también algunas con ideas o intenciones que no benefician al objetivo fundamental de dicho movimiento.

De los primeros podría decirse que han supuesto una bocanada de aire fresco para la vida política y social de nuestro país, aunque corren el serrio peligro de ser engullidos por la rutina, su excesivo idealismo y cierta alergia a proponer cauces más concretos a sus propuestas y reivindicaciones.

De los segundos sólo puede decirse que por sus obras los conoceréis y lo cierto es que algunas manifestaciones o expresiones del movimiento 15-M que han sido protagonizadas por sus representantes más impresentables nos llevan a abrazarnos al consuelo de que nuestra democracia es muy mejorable pero sigue siendo el menos malo de los sistemas políticos. Precisamente un triste consuelo por el que los promotores del movimiento trataban de incordiarnos para dinamizar a nuestra democracia.

Pero hay una cosa en la que tanto un tipo de representantes del movimiento como el otro coinciden: su marcha de las plazas públicas en las que simbolizaron el grito de sus demandas. Con el paso del tiempo y la llegada del calor, muchos indignados se retiraron a sus casas y a sus sedes. Es quizás un signo de lo que realmente se cuece en nuestras sociedades y que también se le ha escapado a este movimiento: en las sociedades del siglo XXI, especialmente las occidentales, no se indigna uno por la ética ni por la política (eso sería demasiado noble y desgraciadamente queda relegado para el arte de los individuos en su intimidad) , sino por la economía.

Es duro asumirlo pero tiene parte de verdad. Las indignaciones políticas están supeditadas a las económicas y cuando llega la hora de la verdad las prioridades son económicas y de corte liberal, lo cual incluye las vacaciones y otros derechos (a veces privilegios) que nuestro sistema nos inocula desde que nacemos y nos educamos en ella,

Quizás antes de seguir adelante, el movimiento 15-M debería preguntarse si su nombre es correcto o debería cambiárselo por el de movimiento 15-A (de agosto, claro). ¿Predomina lo económico ante lo ético y lo político o viceversa? Como no sé si lo van a hacer, dejo esta pregunta-reflexión para mí mismo y para ti, querido lector, por si nos pudiera hacer bien. Y si os parece bien, en la próxima entrada dejaré otra pildorita al respecto.

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