viernes, 1 de julio de 2011

Récord de tiempo de vida como monja

Una de las noticias de la jornada, obviamente por su sensacionalismo superficial en vez de por su interés integral, es el presunto récord de tiempo viviendo como monja de una mujer, que responde al nombre religioso de Sor Teresita, quien ha pasado los últimos 84 de los 103 años de su longeva vida en el monasterio cisterciense de Buenafuente de Sistal (Guadalajara).

La noticia aparte de sensacionalista es, en cierta medida, un termómetro de lo que realmente piensa la gente más allá de los tópicos sobre el tema. Y es que luego nos dirán que no es más importante la calidad que la cantidad, o que no resulta llamativa o curiosa la vida religiosa.

Es cierto que la vida de esta religiosa ya había sido divulgada en un libro recopilatorio de testimonios de monjas hablando de las bondades que las llevaron a abrazar el estilo de vida que las hace felices. Pero no nos engañemos que el modo de presentar este tipo de biografías o de estilo de vida no deja de ser muy mejorable tanto por parte de sus detractores como por sus defensores.

Y es que ya antes de Cristo, Aristóteles nos propuso aprender a distinguir entre lo sustancial y lo accidental, consejo que por desgracia no se ha tenido en cuenta en esta presentación por la noticia.

Quizás lo que sí sea de récord no sólo es el tiempo que ha pasado desde aquel consejo de Aristóteles sino el tiempo que nos queda por esperar hasta que mucha gente quiera entender que en el estilo de vida monacal, la clausura es accidental y la contemplación sustancial.

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