sábado, 24 de diciembre de 2011

Navidad: fe y compromiso

El misterio de la Encarnación, de la Navidad, demanda un acto de fe que, al correr el riesgo de quedarse en meras palabras, ha de expresarse en un compromiso o estilo de vida. Al vivir la Navidad solemos reparar en el grandioso gesto amoroso de Dios al comprometerse con el ser humano compartiendo con él todo, excepto el pecado. Sin embargo, hoy sugiero que revisemos esta dimensión desde nuestro propio lado. ¿En qué sentido nos compromete a los seres humanos la Navidad en relación con Dios?

Fe y compromiso incitan a “fiarse con”, es decir, a establecer una relación de CONFIANZA, en la que una parte espera de la otra lo mejor para alcanzar el estado o el objetivo al que se aspira. En Navidad, el cristiano no sólo recibe o experimenta la confianza de Dios sino que también deposita su confianza en Él. Para ilustrar algunos rasgos de esta confianza, recurriremos a escenas bíblicas de clara índole navideña. Para ser breves, diremos que:

a) La confianza del creyente en Dios es como la de María que, pese a su confusión y sus temores, entiende que “para Dios nada hay imposible” y por ello no hay que perder ni la calma ni la paz.

b) A veces, esa confianza es incluso más costosa, porque viene mediada por la presencia de otras personas. Este es el caso de José, que desde su amor por María es capaz de entender con benevolencia que las personas que realmente nos aman son más que importantes para nuestra vida. Más allá de todo, si nada tuviera sentido, no hay nada en lo que creer, siempre queda alguien en quien creer. Esas personas, con Dios detrás de ellas, serían esos “alguienes” en los que creer.

c) El ejemplo de los pastores evoca la sencillez de la confianza que no puede (y seguramente no debe) fundarse en lo accesorio, lo aparente, lo superficial. Al igual que la confianza nos habla de lo más interior de nuestra persona y de la de aquellas en las que confiamos, sus fundamentos y sus referencias también deben ser profundas y alejadas de la distracción de los venenos inmediatos.

d) Y, por último, el creyente no puede olvidar que la confianza en Dios viene teológicamente expresada de modo sin igual en la confianza que Jesús tiene en Él. En Jesús vemos expresada la naturaleza divina y humana, también en su forma de abrirse y acoger la voluntad del Padre, percibimos lo más esencial y genuino de la confianza, la relación entre la fe y el compromiso: “dos impulsos en un solo ser”.

Este año, para felicitar la Navidad me he querido inspirar en una canción preciosa de Luz Casal, titulada “Mi confianza”. En el vídeo que adjunto más abajo, se recoge una síntesis de lo que aquí se dice, arropado por la letra de una canción que os invito a saborear.

¡Feliz Navidad a todos!

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