miércoles, 7 de diciembre de 2011

Vivir de puentes o vivir colgados

Este curso académico 2011-12 viene regado de una serie de puentes más que interesantes. Buenas noticias para el tiempo de ocio y para disfrutar de otras facetas de la vida que requieren un tiempo más tranquilo y específico. Sin embargo, los puentes también pueden ser un intervalo intermedio que lejos de ayudar a vivir el presente se convierten en excusa para no interpretar el pasado y desentenderse del futuro.

Seguro que muchos de los lectores del blog conocen a alguien que en los días previos a este puente le ha recordado el tiempo que quedaba para que éste llegara. Es la versión recalcitrante de algo que se repite cada semana: vivir el lunes pensando en el viernes y vivir el fin de semana pensando en el lunes. ¡Hay tanta gente que en lugar de vivir el puente o el fin se semana, vive colgada en el tiempo y una semana sin fin!

Son muchos los sabios y los grandes filósofos que nos han prevenido sobre la importancia de disfrutar y aprovechar el presente. Desde el clásico carpe diem hasta el eterno retorno de Nietzsche, no han escaseado los avisos para vivir el presente sin dejarse condicionar en exceso por el pasado ni obsesionarse ni impresionarse por lo que pueda deparar el futuro.

Un puente, un fin de semana o cualquier momento del que dispongamos de tiempo para nosotros es una oportunidad de evaluar nuestro modo de vivir. No se tratan de tiempos para esconderse y perderse en excusas que impidan cambiar lo que no funciona, sino de un espacio privilegiado para saborear lo que se tiene o las ganas de que las cosas que no funcionan vayan mejor. Cuando esta dinámica se impone, podemos estar más ciertos de ser sujetos protagonistas de nuestras vidas, cosncientes de que la vida es para vivirla y disfrutarla y no tanto para capotearla o sobrevivirla. ¡Feliz puente a todos!

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