lunes, 9 de enero de 2012

Messi, Xavi y el Balón de Oro

Algunos entendidos del fútbol mundial a nivel profesional, coordinados por la revista France Football, han concedido por tercer año consecutivo el Balón de Oro a Leo Messi, catalogándolo de manera oficial como el mejor futbolista de 2011.

Como no soy experto en fútbol y no hace falta ser muy avispado para ver que Messi es un jugador de los que hacen época, no seré yo quien diga que el premio no es merecido. Sin embargo, sí me atrevo a hacer una breve reflexión acerca del premio en lo que afecta a la relación entre el ganador y uno de los siguientes clasificados, su compañero de equipo, Xavi.

Si el juego de Messi es llamativo por su velocidad, su espectacularidad, y su cercanía a la zona decisiva del área; en el caso de Xavi, su juego no sólo no es de menor calidad aunque sí menos vistoso desde la apariencia de un mero espectador pues se basa más en la precisión, la inteligencia y la delicadeza. Uno se lleva la gloria de los focos, resplandeciente merced al brillo engañoso de los goles y los regates inverosímiles; mientras que otro permanece discretamente en el simple ejercicio de jugar creando juego y haciendo mejores jugadores a sus compañeros.

Hoy al ver la foto de los galardonados con este premio, me ha parecido ver en ellos, pese al elegante gesto cariñoso de reconocimiento de Messi hacia Xavi, una metáfora de lo que es realmente importante en la vida. No basta con amarla, sino que hay que vivirla y sentirla desde el compromiso y la disposición al servicio de los demás, al igual que es mejor trascender la apariencia para no quedarse en ella y no llegar a la auténtica realidad.

Desde mi butaca de espectador, me parece que tanto Messi como Xavi disfrutan de su condición de futbolistas, pero también me parece que el segundo sabe algo mejor que el primero encontrar más allá de los premios y los aplausos, la alegría de ser más feliz dando que recibiendo.

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