martes, 27 de marzo de 2012

KONY 2012

En las últimas semanas ronda por la red un vídeo que ha batido récord de visualización. El asunto que trata no es de poca importancia pues se trata de una campaña de sensibilización para “parar los pies” a un siniestro personaje que ha construido una pequeña parcela de poder en el centro del continente africano a costa de aterrorizar y violar repetidamente los derechos humanos más elementales de buena parte de la población de dicha región, especialmente los niños.

El vídeo en cuestión es una iniciativa de la ONG Invisible Children Inc., con la ingeniosa intención de utilizar la red para conseguir que el criminal de guerra Joseph Kony sea famoso y de esta manera poner sobre aviso a la comunidad internacional, recordándole que dicho sujeto se halla en la lista de los criminales de guerra más buscados y que sigue actuando a sus anchas.

De esta forma, el vídeo tiene tres funciones: el ruido, las nueces y la cosecha.

1) El RUIDO. El fenómeno mediático que ha supuesto esta campaña titulada KONY 2012 merece cierta simpatía por la forma en la que ha logrado movilizar a mucha gente poniendo al servicio de una causa noble el inmenso potencial que internet ofrece hoy en día. Sin embargo, en el trasfondo queda una sombra de duda, ¿cuáles son las auténticas nueces a las que responde tanto ruido?

2) Las NUECES. Poco a poco, la información que llega a nuestras pantallas va aportando nuevas luces. En concreto, me refiero a un artículo que muestra el testimonio de dos misioneros católicos (uno de ellos el obispo de Centroáfrica) que conocen de cerca la problemática que denuncia el vídeo. ¿No es éste un buen criterio para que después de tanto ruido se recoja una auténtica cosecha de calidad?

3) La COSECHA. Sea de una u otra manera, lo importante es que lo que se coseche sea beneficioso para las víctimas del tal Kony, pero siempre resulta pertinente recordar que el fin no siempre justifica los medios.


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