lunes, 19 de marzo de 2012

La salvación como salud

La tradicional campaña de sensibilización de Manos Unidas y el evangelio de San Marcos nos hacen coincidir en estas semanas de Cuaresma en la importancia de la salvación y de la salud. Más aún de la unión intrínseca de ambas pues la salvación tiene un claro componente sanador que engloba la condición más física y también la espiritual del ser humano. ¿Qué rasgos podemos destacar de la salvación como salud?

1) En primer lugar, está la JUSTICIA. Salvación y salud tienen en común su afán por no conformarse en vivir de cualquier manera. Ambas dimensiones teologales evocan en el ser humano la necesidad de rebelarse contra el mal, bien sea en su variante moral o bien en la física.

2) También está la DIGNIDAD, ya que la salvación y la salud también coinciden en no ser autosuficientes en el caso de una misma persona. Estar salvado y estar sano no sirve de mucho, o al menos no es un logro absoluto si no se extiende a las personas a las que quiero y a todas las demás. Igual que defender la dignidad es defender al mismo tiempo la propia y la de toda la humanidad, buscar la propia salvación y la salud tiene mucho que ver con buscar la salvación y la salud de los demás.

3) Finalmente está la SOLIDARIDAD, por deducción de todo lo anterior, salvación y salud coinciden en mostrarme que lo que es bueno para mí (en un sentido humanizante) puede ser y es bueno para los demás, razón por la que mi vivencia y mi anhelo de salud no tiene límites ni fronteras, entre ellas la acepción de personas. Quizás por eso en su dimensión más profunda, salvación y salud se nutren de la fuente de la compasión que desea a los demás el mismo bien que uno desea para sí mismo.

Esta asociación entre salvación y salud me recuerda una curiosa anécdota narrada por una misionera católica que en su labor en India y Pakistán se encontró con la dificultad de traducir algunos mensajes evangélicos como, por ejemplo, “la verdad os hará libre”, por ausencia de un concepto análogo al de libertad siendo el más cercano el de “sanidad”. Por ello, optaron por traducir el versículo como “la verdad os hará sanos”. En resumen, salvación y salud se toman de la mano para ofrecer al ser humano la PLENITUD.

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