domingo, 26 de febrero de 2012

La tentación de evadirse

El relato de las tentaciones pone de manifiesto el compromiso de Jesús de Nazaret consigo mismo, con la historia y con Dios. Cuando Jesús se retira al desierto, lo hace no para huir de la realidad, sino para profundizar en ella y asumirla y afrontarla de modo más consciente y eficaz.

Y aunque el relato evangélico subraya tres grandes tentaciones como son lo material, el poder y la vanidad, hoy quisiera referirme a una gran tentación a la que se enfrenta el hombre contemporáneo: la de evadirse de su realidad e instalarse en una crisis permanente.

Conozco a tanta personas a las que la vida se les escapa entre los dedos, a quienes se les diluyen los proyectos vitales como un azucarillo, a quienes confunden el miedo al futuro con el pánico al presente, que quizás estaría bien que todos aceptáramos la invitación a retirarnos al desierto en el que podamos conocer cuáles son nuestras auténticas opciones en la vida.

Es en ese desierto personal, en ese recodo de nuestro mundo interior, en el que hallaremos la respuesta que sólo nosotros podemos esperar. Si no te gusta el lugar donde vives, tu trabajo, algunas de las personas que te rodean, etc., quizás una buena forma de interpretarlo sea que ése no es tu trabajo pero sí tu vocación; ésa quizás no sea tu casa pero sí que es tu hogar; esa no es la sociedad que sueñas pero sí es tu comunidad; y así otras muchas cosas.

Y entonces, cuando afrontamos las realidad cara a cara, podemos vivir como queremos vivir y nuestros fantasmas y demonios se marcharán como el diablo tras fracasar en su intento de tentar a Jesús.

domingo, 12 de febrero de 2012

Whitney Houston y el amor de Jesús

La repentina, aunque desgraciadamente no sorprendente, muerte de Whitney Houston predomina en las noticias del día de hoy. Obituarios, canciones y condolencias rellenan los comentarios sobre su difícil biografía y trayectoria musical (más que brillante, por cierto).

Me encanta el estilo musical de Whitney Houston y pienso saborear sus discos de grandes éxitos mientras conduzco en alguno de los viajes que haga en estos días. Pero hoy la vida y la muerte de Whitney me traen una reflexión sobre la gracia que, precisamente, ponen en relación la vida y la obra de esta cantante. La reflexión es bastante sencilla: por encima y más allá de tus éxitos y de tus fracasos, el amor de Jesucristo es la fuerza y la meta del cristiano. Más aún en los casos citados de fracaso, porque Jesús ha venido para dar su amor a todos, pero especialmente para sanar a quienes lo necesitan.

La vida y circunstancias de W. Houston muestran de manera muy gráfica esta convicción teológica. Y aunque su canción más escuchada y vendida fue “I always love you”, hoy me he acordado de que en “El guardaespaldas”, la película que promocionó y acogió dicha canción, hay una bella escena aderezada de modo magistral por un breve extracto de un canto gospel titulado “Jesus loves me”. Como la letra lo dice todo, os la dejo aquí junto con el breve vídeo que os recomiendo ver (pese a su baja calidad). Descanse en paz Whitney Houston y siga sonando su música en la vida de tantas o más personas como la ha hecho hasta ahora.

Sí, Cristo me ama, porque la Biblia así me lo dice
Jesús me ama bien lo sé
Porque la Biblia así me lo dice
Los más pequeńos le pertenecen
Son débiles, pero él es fuerte

Sí, Jesús me ama
Oh, sí, Jesús me ama
Sí Cristo me ama, porque la Biblia así me lo dice.
 

domingo, 5 de febrero de 2012

El humor y el arte de Wislawa Szymborska

La semana pasada falleció la poetisa polaca Wislawa Szymborska, que para la inmensa mayoría es conocida por haber ganado el premio Nobel de Literatura en 1996. No sé mucho más de su obra y por tanto no voy a escribir aquí cosas que no me corresponden. Sin embargo, sí me consta -y lo poco que conozco de su obra así me lo confirma-, que Szymborska gozaba de un fino y agudo sentido del humor que rezumaba entre sus versos. Hace años, un dominico polaco Andrej Kusmierski, me habló de esta gran poetisa polaca y lo hizo mediante el que, seguramente, sea el poema más conocido de toda su obra. Y como se trata de un poema que tiene que ver con la muerte, os lo ofrezco como muestra de belleza artística y de humor existencia y espiritual. Descanse en paz Wislawa Szymborska y que su obra nos sirva de estímulo para vivir la vida con más sentido del humor y estético.


Un gato en un piso vacío

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.

Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.

Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.

Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.

Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.

Y nada de saltos ni maullidos al principio.

jueves, 2 de febrero de 2012

Tobin Hood y la tasa anti-especulación

Aunque ya nos previenen, entre otros, El Quijote (“Cosas vederes, amigo Sancho”) o los anuncios de la tele (“El ser humano es extraordinario”), uno procura no dejarse de sorprender por algunos cambios de rumbo que se producen nuestro mundo y que, en principio, se muestran como paradójicos o contradictorios con los principios y las ideas que los utilizan.

Me refiero en este caso a la célebre tasa Tobin, concebida como un instrumento económico al servicio del control de determinadas operaciones financieras para evitar que la especulación se cebe con las economías y los mercados financieros de los distintos países, especialmente los más desfavorecidos.

Esta ingeniosa idea fue aplaudida por los países menos desarrollados al tiempo que fue defenestrada por las economías más poderosas al considerarla intervencionista, por no decir que contraria a sus intereses financieros. Tal fue la cosa que algunos conocen a la tasa Tobin como la tasa Robin Hood, porque se supone que defiende a los más pobres ante el abuso de los más ricos. De hecho, yo, personalmente, conocí la existencia de esta tasa en las movilizaciones que con motivo del Jubileo del año 2000 se realizaron para solicitar la condonación de la deuda externa a los países más pobres.

Y resulta que el mundo gira y la vida da vueltas y ahora son los países ricos de la Unión Europea los que se quieren agarrar a esta tasa, en un intento tan urgente como hipócrita, de frenar ciertas vías de agua en sus sistemas financieros. Es esta la miseria del rico, que se muestra angustiado y urgido por su necesidad incipiente, cuando se mostró y se muestra insensible ante la dura y cruel necesidad crónica de su hermano pobre.

Ojalá la tasa Tobin logre frenar los desajustes para los que se ha pensado en ella. Pero más allá de esto, la difícil situación que vivimos debiera ser una oportunidad de fortalecer los lazos de fraternidad entre los pueblos y un recordatorio de que la justicia es realmente justicia cuando trata con equidad a todos y no sólo cuando los intereses particulares se ven amenazados o perjudicados. Entonces la tasa Tobin (o quizás mejor de Tobin Hood) sí será un instrumento de justicia y equilibrio entre ricos y pobres.