domingo, 20 de septiembre de 2009

El problema de la educación

Una propuesta política (habrá que mirar detenidamente qué hay detrás de ella) a favor de recuperar la autoridad de los profesores dentro y fuera de las aulas, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la educación.

Mi primera sensación es agridulce. Por un lado está la ilusión (que también percibo en algunos compañeros de profesión) por el hecho de que por fin parece que se quiere ver un problema que nos acecha como sociedad más de lo que nos imaginamos. Sin embargo, por otro lado, me vuelve a decepcionar el partidismo y el electoralismo con que nuestros políticos vuelven a tratar y a considerar a la educación. Y ya van muchos años, ¡por no decir siglos! (Cf., por ejemplo, DE PUELLES, Manuel, Educación e ideología en la España contemporánea. Tecnos, 1999)

Dicho de otra forma: si convenimos en que nos beneficia a todos que la educación sea algo que funcione bien en este país, ¿por qué no nos dedicamos a ser parte de la solución y dejamos de ser parte del problema?


Ahora que se habla de autoridad, quizás podríamos recordarnos que en educación (como en derecho, en ética, en política, etc.), muy por encima de la potestas está la auctoritas. Y nuestros políticos siguen apelando a la potestad que les confiere haber llegado al gobierno en una u otra legislatura, da igual quién esté en el gobierno y quién en la oposición, para cambiar leyes de educación –con muy poco acierto, todo sea dicho- a costa de pisotear la poca, quizás ya nula, autoridad moral que les queda. Puede que la única forma de recuperar esa autoridad sea procurar eso que se llama en democracia un pacto de Estado, antes de que esta sabia fórmula de consenso acabe degenerando en un espectro político.

La pregunta es clara: si de diez puntos de debate político sobre educación, los principales partidos serían capaces de lograr un consenso muy estable en, al menos, siete de ellos, ¿por qué no ocurre, ni da la sensación de que vaya a ocurrir? Dejo la respuesta a cada cual.

Cualquiera que se tome la molestia de darse un paseo por los fangosos terrenos de la educación en España constatará que, más allá de toda discusión, lo único que no cambia en cada situación o en cada reforma educativa son las auténticas víctimas: los alumnos y la sociedad (a los profesores los dejaremos de lado hasta otro día en que me dé un ataque más agudo de corporativismo).

Si, por citar sólo algunos ejemplos, nuestros alumnos han de educarse en ambientes familiares que no siempre pueden (o quieren) considerarles su máxima prioridad; en un sistema evaluativo que prima la competitividad inhumana y el cientificismo; en un modelo de gestión que confunde calidad con una ratio de ordenadores per capita; en una universidad que parece abocada a ser una sucursal de I+D de las empresas; o en una coyuntura en la que lo público se autoanula y se pone al servicio de la promoción inconsciente de lo concertado y lo privado sin interactuar para nada con ello, podemos entender que tenemos algo más que un problema (y no sólo de autoridad). Como me escribió una alumna en una redacción, “el problema es que no nos dejan ser el problema”.

Mirar al problema parcial (el de la autoridad) en lugar de al problema global (dónde estamos y dónde queremos estar), puede ser un bálsamo a corto plazo pero un suicidio colectivo a largo plazo. La autoridad, entre otras cosas, se gana con claridad de ideas para guiar nuestro sistema educativo hacia donde convenga, con profesionales (vocacionados, si no es mucho pedir) dispuestos a contrastarse con las nuevas generaciones y sus circunstancias y, sobre todo, con la firme convicción de que una sociedad ha de invertir (no sólo, pero también dinero) lo mejor en la educación de quiénes han de garantizar su futuro y su prosperidad. Si no queremos que la factura social de este problema sea cada vez mayor, deberíamos recordar la famosa frase atribuida a un ex-rector de Harvard: “Si piensan que la educación es cara, prueben con la ignorancia”.

4 comentarios:

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  2. Como bien dice uno de los artistas "modernitos" que me gustan a mi:"Educa a los niños para no castigar a los hombres".
    Lo malo es ue una cosa tan básica como la educación, se ha convertido en un tema de debate.Cuando no debería haber opción.Se invierte en aulas, se invierte en cursos para profesores, pero no hay nada que negociar.
    Deberías hacer un debate en el programa de Susana por las mañanas.
    Atentamente,Ani.

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  3. Hola Miguel!. Soy Miguel (de la Asuncion, tu ex alumno)
    Tendras que agradecer que te hagan cierta publicidad de este blog, que sin duda es interesante. Siempre es interesante conocer el otro punto de vista de las cosas, que es el de los profesores.
    Y precisamente por eso escribo. No creo que las universidades sean, cito textualmente, "unas sucursales de I+D"
    El cambio a la universidad es un mundo nuevo. Los alumnos que, como bien dices, son por primera vez libres totalmente para autogestionarse y conscientes de ello, y aun asi muchos de ellos ni siquiera aparecen por clase. Se contentan con ir a examenes y hacer lo necesario para ganar un titulo. En otras palabras, prima mas ganar un titulo que la educacion.
    Pero son los propios alumnos, muchos de ellos por primera vez fuera de su nucleo familiar, estudiando en otras ciudades, y no les importa la educacion que puedan alcanzar con ello.

    Creo que es cada persona la que tiene que luchar por su propia educacion y, si bien la politica no es santo de mi devocion(Creo que despues de alguna de mis redacciones esto lo tendras claro) es desde el individualismo y el deseo de superacion de cada uno donde tiene que surgir todo.

    Hay mas maneras de educarse que las aulas.¿Acaso Luigi Vampa, el bandido de "El Conde de Montecristo", no pasaba las horas muertas releyendo los comentarios de César y era un humilde pastor? ¿No aprendio un gran poeta como Miguel Hernandez por sus propios medios?

    Actualmente con la gran mediatizacion de la informacion es todo mucho mas facil. Quiza lo que haya que cambiar no sea la politica ni a la sociedad, sino la mentalidad de las personas desde jovenes. Pero bueno, es un punto de vista.

    Ya me ire pasando por este blog. Un saludo

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  4. Hola, Miguel.
    Me parece que has hecho un análisis muy acertado del problema del sistema "socioeducativo" español (penúltimo párrafo)y lo pienso, entre otras razones, porque la familia es la primera parte implicada que has citado. Al margen del nombrado pacto de Estado, se podría hacer tanto desde ellas...
    Por cierto, la viñeta, genial. Voy a colgarla en el departamento de letras para esos ratitos tan necesarios de terapia compartida.

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